Nuestra historia
Farmacia Barcelona nace de una forma muy concreta de entender el cuidado: escuchar primero, formular con criterio y explicar cada producto con claridad.
Su historia comienza en la farmacia de la doctora Teresa Castells. Durante más de cuarenta años, Teresa ha elaborado más de doscientas fórmulas para responder a necesidades reales de sus clientes. Las primeras surgieron de peticiones muy concretas: un champú con aceite de jojoba para el cabello seco, una crema hidratante facial de origen vegetal y otros productos que no encontraban en el mercado.
El origen: Barcelona, 1983
En 1983, Teresa obtuvo la licencia de la farmacia situada en Passeig de Gràcia, frente a La Pedrera-Casa Milà. En el laboratorio instalado sobre la farmacia empezó a desarrollar las fórmulas de manera manual, compaginando la elaboración con la atención diaria a quienes entraban buscando consejo.
Aquellos primeros productos fueron creciendo gracias a la confianza de los clientes y dieron forma, poco a poco, a una línea propia de cuidado facial, corporal y capilar.
Conocimiento, constancia y oficio
Entre 1998 y 2000, las obras de restauración del edificio obligaron a cerrar temporalmente la farmacia. Durante ese periodo, Teresa completó su doctorado con la calificación cum laude. En 2010 recibió un galardón del Foro Europeo, un reconocimiento a una trayectoria construida desde la farmacia y el laboratorio.
Una marca familiar con mirada de futuro
En 2018 y 2019 se incorporaron sus hijos: Norbert, ingeniero químico, y Mercè, farmacéutica. Juntos profesionalizaron la producción y dieron forma a Farmacia Barcelona.
Farmacia La Pedrera es la farmacia física vinculada al origen profesional de Teresa. Farmacia Barcelona es la marca dermocosmética y el espacio digital desde el que compartimos nuestras fórmulas, rutinas y contenidos de cuidado.
Lo que permanece
La marca ha evolucionado, pero el método sigue siendo el mismo: partir de una necesidad concreta, explicar qué aporta cada fórmula y acompañar a cada persona para que pueda construir una rutina comprensible y realista.
Nuestra orientación se limita al cuidado cosmético y no sustituye el diagnóstico ni la atención de un profesional sanitario.